Zhangjiajie
Hay
veces en las que una serie de coincidencias… muchas coincidencias, terminas
viviendo alguno de los momentos más sorprendentes de tu vida. Cuantas veces
recibimos mails con fotos de lugares espectaculares, extraterrestres,
inalcanzables, imaginarios que describen lugares remotos de la Tierra a los que nunca te
acercaras en miles de kilómetros… Esta fue una de esas veces, pero con un
resultado bien diferente. Una amiga que vive al otro lado del mundo me envió
información de uno de esos lugares, y uno que ya no tiene 10 años piensa… “Esta
cree que puedo llegar allí caminando”. En todo caso buscas el lugar y resulta
encontrarse el la provincia vecina de HuNan. Buscas más aún y ves que tiene
estación de tren, buscando más aún descubres incluso comentarios de turistas
que hasta allí han llegado. Me quedan aún unos fríos días en China y tengo que
decidir si buscar el modo de llegar solo hasta ese lugar o contemplar la
variación de la temperatura de mi cuarto. Opto por lo primero.
Después
de 8 horas en un tren que se ha merecido la última de mis entradas en el blog,
llego a ese lugar de sonoro nombre; “Zhangjiajie”. Llego hasta un albergue en
una población rodeada de montañas de la provincia de HuNan en la China central. Dejo la
maleta en mi cuarto, reviso el baño con water, ducha y lavabo en el mismo metro
cuadrado y me dirijo a la entrada porque me ha parecido ver ¿rasgos occidentales?
Efectivamente allí había un chico de Nueva Zelanda con las piernas bajo una
mesa con un brasero humeante en el interior. Llevaba un gorro de lana, mucha ropa encima y un móvil. Tras animada
conversación resultamos felizmente convencidos de haber hablado ambos por
primera vez con nuestro vecino de las antípodas… Haciendo un túnel en línea
recta y pasando por el centro de la
Tierra , no quedábamos muy lejos el uno del otro. Esa era la
primera noche, aún me quedaba alguna que otra sorpresa.
Durante
los cinco días que iba a pasar en Zhangjiajie me esperaron situaciones
extraordinarias. Llegué a conocer hasta 10 extranjeros más. El lugar donde más
extranjeros he visto en menos tiempo. Cada uno de esos lugares merece mi
detenimiento, cada una de las situaciones también. Menos mal que no escribo “in
situ” todos los pensamientos que se me han pasado por la cabeza estando solo,
porque no habría espacio en los servidores de internet para poder escribirlo
todo, poner todas las imágenes y todos los absurdos diálogos que se tienen
cuando ni tú hablas chino ni los chinos hablan inglés.
Al
regresar alguna casualidad más. Mis compañeros de viaje eran de Xiantao. No
solo vendrían junto a mí desde Zhangjiajie hasta la parada de intercambio de
tren (Yichang), también desde allí hasta TianMen Nan fuimos sentados al lado. A
veces uno puede no tener 10 años pero se sorprende tanto como si los tuviera.
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