Tianmen Shan
Este es el nombre que me llevó hasta Zhangjiajie. Esta es la
razón por la que fui hasta aquel lugar remoto de la Tierra. Esta la causa de todos
mis descubrimientos en mi viaje a Zhangjiajie.
Ya me había llegado alguna presentación de “Power Point”
anterior a mi viaje a China. Yo no sabía que lo iba a visitar ni tampoco lo que
allí me encontraría. Como he comentado antes, cada uno tiene sus razones para
visitar un lugar. Mi razón era Tianmen Mountain, pero el resto de extranjeros
que conocí creo que no llegaron a ir.
Era mi último día en Zhangjiajie. El acceso a la “Gran
Puerta del Cielo” excavada en la Montaña
Sagrada de Tianmen estaba prohibido por la nieve y el hielo.
La carretera que lleva hasta allí y que tardó más de 10 años en ser construida,
salvando los valles de las montañas que allí se levantan estaba impracticable
por nieve y hielo. En todo caso hasta la montaña sagrada llega un telecabina
que tarda más de media hora para recorrer 7 kilómetros y salvar
mas de 1500 metros
de desnivel.
Estaba avisado de que estaba todo nevado y que sería mejor
ir acompañado… pero uno no cuenta con todo el dinero que le gustaría para tener
tal compañía. También estaba avisado de que era imposible recorrer todos los
senderos del parque en un día. Otro de los avisos es que algunos senderos eran
inaccesibles y se encontraban llenos de nieve y hielo. Realmente yo no sabía
tampoco que es lo que iba a encontrar, que era Tianmen Shan y mucho menos cual
era el problema de subir estando nevado. Solo quería acercarme hasta la Puerta Sagrada del Cielo,
aunque fuese para verla desde lejos. Cuando llegué arriba lo comprendí todo.
Llevaba en la mochila unas suelas de esparto que había
comprado por 10 yuanes en Wulingyuan... sin saberlo… les debo la que
seguramente sea mi mejor experiencia en China. Es cierto que estaba todo
nevado, pero también es cierto que sobre la capa de nubes había un Sol
radiante. Nada más llegar a la cima, varios carteles señalaban los diferentes
senderos que recorren la montaña. Los pocos visitantes que había se dirigían
hacia el sendero oeste. A muchos se les veía volver… ¿Por qué?
El
Parque Forestal de la Montaña Sagrada
de Tianmen es, en resumen, una serie de pasarelas kilométricas construidas al
ras de de las cumbres, a 1500
metros de altitud sobre acantilados espectaculares con
cascadas heladas y panorámicas que solo Dios podría ver con sus ojos. Estaban llenos
de nieve y hielo. No se podían recorrer… a no ser que por casualidad hubieses
cogido las suelas de esparto. Era divertido ver a los chinos como un occidental
gracias a sus propios artilugios podía pasar por las pasarelas mientras ellos
tenían que conformarse con las panorámicas más próximas a la estación del
telecabina.
Según
avanzaba iba estando menos seguro de cual era el recorrido y entendí por que
era fácil perderse. Solo había, aparte de la senda bajo la nieve, algunos
pañuelos rojos colocados en los árboles y que indicaban el camino. Mas adelante
encontré una simpática familia de Taiwan y Sidney que contaba con unas suelas
como las mías y que me advirtieron que era posible recorrer toda la montaña.
Poco a poco y con cuidado de mirar los numerosos indicadores y mapas que
recorren el parque fui transitando por las sendas que circundan la montaña
hasta que al final, después de un recodo, encontré inesperadamente la “Gran
Puerta Celestial”. Una oquedad abierta en la montaña por la que algunas
personas han llegado a pasar volando, vestidas con una especie de traje negro
patrocinado por Red Bull y que, lanzadas desde un helicóptero, llegan a
atravesar el pasadizo a más de 200
km por hora. Sus fotos están expuestas en la estación
del telecabina. Para los más místicos, este increíble agujero en la cumbre de
la montaña de Tianmen, ha sido la meca de peregrinación en la cultura de HuNan
durante milenios. Yo no llegué a estar en la base del mismo frente a los
cientos de escalones que llevan al interior, pero dejo a continuación una
imagen que vale más que todas las palabras de libros, blogs y páginas de
Internet juntas.
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