sábado, 12 de enero de 2013


                                      Tianmen Shan
         Este es el nombre que me llevó hasta Zhangjiajie. Esta es la razón por la que fui hasta aquel lugar remoto de la Tierra. Esta la causa de todos mis descubrimientos en mi viaje a Zhangjiajie.


         Ya me había llegado alguna presentación de “Power Point” anterior a mi viaje a China. Yo no sabía que lo iba a visitar ni tampoco lo que allí me encontraría. Como he comentado antes, cada uno tiene sus razones para visitar un lugar. Mi razón era Tianmen Mountain, pero el resto de extranjeros que conocí creo que no llegaron a ir.


         Era mi último día en Zhangjiajie. El acceso a la “Gran Puerta del Cielo” excavada en la Montaña Sagrada de Tianmen estaba prohibido por la nieve y el hielo. La carretera que lleva hasta allí y que tardó más de 10 años en ser construida, salvando los valles de las montañas que allí se levantan estaba impracticable por nieve y hielo. En todo caso hasta la montaña sagrada llega un telecabina que tarda más de media hora para recorrer 7 kilómetros y salvar mas de 1500 metros de desnivel.


         Estaba avisado de que estaba todo nevado y que sería mejor ir acompañado… pero uno no cuenta con todo el dinero que le gustaría para tener tal compañía. También estaba avisado de que era imposible recorrer todos los senderos del parque en un día. Otro de los avisos es que algunos senderos eran inaccesibles y se encontraban llenos de nieve y hielo. Realmente yo no sabía tampoco que es lo que iba a encontrar, que era Tianmen Shan y mucho menos cual era el problema de subir estando nevado. Solo quería acercarme hasta la Puerta Sagrada del Cielo, aunque fuese para verla desde lejos. Cuando llegué arriba lo comprendí todo.


         Llevaba en la mochila unas suelas de esparto que había comprado por 10 yuanes en Wulingyuan... sin saberlo… les debo la que seguramente sea mi mejor experiencia en China. Es cierto que estaba todo nevado, pero también es cierto que sobre la capa de nubes había un Sol radiante. Nada más llegar a la cima, varios carteles señalaban los diferentes senderos que recorren la montaña. Los pocos visitantes que había se dirigían hacia el sendero oeste. A muchos se les veía volver… ¿Por qué?


El Parque Forestal de la Montaña Sagrada de Tianmen es, en resumen, una serie de pasarelas kilométricas construidas al ras de de las cumbres, a 1500 metros de altitud sobre acantilados espectaculares con cascadas heladas y panorámicas que solo Dios podría ver con sus ojos. Estaban llenos de nieve y hielo. No se podían recorrer… a no ser que por casualidad hubieses cogido las suelas de esparto. Era divertido ver a los chinos como un occidental gracias a sus propios artilugios podía pasar por las pasarelas mientras ellos tenían que conformarse con las panorámicas más próximas a la estación del telecabina.





Según avanzaba iba estando menos seguro de cual era el recorrido y entendí por que era fácil perderse. Solo había, aparte de la senda bajo la nieve, algunos pañuelos rojos colocados en los árboles y que indicaban el camino. Mas adelante encontré una simpática familia de Taiwan y Sidney que contaba con unas suelas como las mías y que me advirtieron que era posible recorrer toda la montaña. 



Poco a poco y con cuidado de mirar los numerosos indicadores y mapas que recorren el parque fui transitando por las sendas que circundan la montaña hasta que al final, después de un recodo, encontré inesperadamente la “Gran Puerta Celestial”. Una oquedad abierta en la montaña por la que algunas personas han llegado a pasar volando, vestidas con una especie de traje negro patrocinado por Red Bull y que, lanzadas desde un helicóptero, llegan a atravesar el pasadizo a más de 200 km por hora. Sus fotos están expuestas en la estación del telecabina. Para los más místicos, este increíble agujero en la cumbre de la montaña de Tianmen, ha sido la meca de peregrinación en la cultura de HuNan durante milenios. Yo no llegué a estar en la base del mismo frente a los cientos de escalones que llevan al interior, pero dejo a continuación una imagen que vale más que todas las palabras de libros, blogs y páginas de Internet juntas.


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