sábado, 12 de enero de 2013


                                 人在哪里?
Esta entrada requiere de un título en chino: ¿Dónde está la gente? Es necesario sentir así que es lo que una persona siente cuando ni encuentra extranjeros ni chinos cuando llega a visitar un lugar. Solo encontré carteles con caracteres incomprensibles en un lugar recóndito del planeta.


Yo había pedido a un guía local ayuda para visitar lugares cercanos a Zhangjiajie. En el albergue hablé con algunos extranjeros sobre lo que iban a visitar. Ninguno iba a ir, al menos, a tres de los lugares a los que yo quería ir. Nadie me iba a acompañar, ni mucho menos a decir como se iba o aconsejar como llegar hasta allí… porque no sabían ni de lo que les estaba hablando. Andy el guía local me ayudó de nuevo. Después de coger dos autobuses a una población de la montaña próxima a Zhangjiajie, y tras cambiar de autobús al ver que todo el mundo se bajaba de uno para coger otro… fue cuando divisé un lugar que podría ser lo que buscaba. La Cueva del Dragón Amarillo o “Huánglóng dòng”. De nuevo sin gente, no sabía siquiera si estaría cerrado. Andy me había dicho que la visita duraría dos horas y media en el interior. ¿Dónde estaba entonces el grupo para recorrer la cueva junto a ellos?... sencillo… no había grupo. Pagas la entrada y entras. En el interior majestuosas salas excavadas por el río subterráneo que recorre la montaña, imponentes formaciones kársticas rodeadas de focos de colores e incluso un recorrido en barca por el interior de la cavidad. 


Efectivamente, en el interior de la cueva, en el propio cauce del río, dormía el dragón amarillo, una espectacular formación natural en piedra que vigila desde el río el interior de aquella recóndita caverna de más de 7 kilómetros de recorrido.


Los días bien organizados dan para visitar muchos lugares. Por la tarde y dentro del día denominado por mi mismo “¿Dónde está la gente?”, iría a visitar otro lugar espectacular: El lago Baofeng. Solo bastaba pagar 5 yuanes al taxi para llegar hasta allí sin pensar antes cien veces si el autobús circulaba hasta el parque del lago, cual era el número del autobús o si tardaría mucho en llegar.  


A la entrada del Parque ya adviertes una ligera cuesta que se va haciendo cada vez más inclinada hasta llegar a una majestuosa cascada rodeada por enorme montañas, dentro de un abrupto y cerrado valle lleno de vegetación. Es un estrecho sendero el que te introduce dentro de las montañas. Vas subiendo poco a poco y según subes te preguntas ¿Dónde está la gente?, ¿Dónde está el lago?, ¿Dónde está la gente?, ¿Dónde está el lago?, ¿Dónde está la gente?, ¿Dónde está el lago?... tras una media hora bajando por una abrupta pendiente con sólidos escalones llega la primera respuesta. Frente a mí, rodeado por inmensas montañas puntiagudas, encerrado en un escondido espacio y bajo tus pies, encuentras el lago Baofeng. Una barquita me llevaría por el lago, descubriendo algunas de sus espectaculares formaciones, una de ellas representa una lugareña durmiendo sobre el cauce, a ver si la veis en la foto de abajo… 


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