jueves, 27 de diciembre de 2012


                                        Shanghai

         No es una crítica aislada. Visitar Shanghai te aviva muchas sensaciones que dejas atrás al entrar en China. Una extraña sensación que te envuelve nada más llegar a la Estación Sur de Shanghai; limpieza, orden e inglés. El sistema eficiente de metro te lleva hasta la misma puerta del hotel y, una vez que dejas de depósito el mismo valor que has pagado por la reserva, te diriges al corazón de la gran metrópolis asiática. Son casi 20 millones de personas conviviendo, pero realmente la amplitud queda patente. Lo que quizás no es tan fácil de encontrar es la Oficina de Turismo, y mucho más difícil aún a alguien que te la localice. Pero aunque sea pagando, te haces con un mapa.


Oficina de Turismo junto al río 

         Primer lugar aparente, céntrico y señalizado que se puede visitar es el Museo de Shanghai. Es gratuito, concurrido y en su interior se encuentra muy buena parte de patrimonio en cerámica, joyas, muebles, pintura, telas, numismática y algunas exposiciones temporales de excepción.


Relieve en el Museo de Shanghai

         Otro de los museos que merece la pena visitar con tiempo es el Museo de Ciencia y Tecnología. Es fácil llegar en metro después de recorrer un laberinto de tiendas. Cuando se llega a comprar el billete te dan opción a la compra de entradas para cine en 4D, Teatro Espacial o IMAX. Varias salas recrean el saber tecnológico y las Ciencias Naturales. Venden Coca Cola a muy buen precio en el interior, pero agua no.


Museo de Ciencia y Tecnología

         Salir por Shanghai es fácil. Todo el mundo te indica la misma direccion, “Xiantiandi”. Otra cosa es que al llegar, tu concepto de ambiente sea el mismo o que sean fechas adecuadas para ver gente en las terrazas. También se puede salir por “Hengshan Road”, calle de pubs y discotecas repletas de extranjeros, ahora bien, mucho cuidado de las horas a las que se va y del local al que te metes.

Shanghai World Financial Center desde
la planta superior a 480m

         Sin embargo, una de las mayores atracciones que suelen servir de referencia a los turistas que llegan a Shanghai es subir a alguno de los rascacielos. Yo subí a dos de ellos. Uno con 487 m es el “Shanghai World Financial Center”. Cuesta 150 Yuanes subir, pero su piso más alto tiene un pavimento de cristal desde el que se pueden ver los áticos de los rascacielos que hay alrededor… “Impresionante”. También subí al Hotel Radisson Blue New, donde se encuentra el restaurante “The Dome” con 208 metros de altura y uno de las vistas excepcionales de la ciudad según va girando el propio restaurante mientras comes.


Panorámica del CBD en Shanghai desde la orilla de "El Bund"
God's Temple
         No hace falta decir que en una ciudad en la que, se mire donde se mire, los rascacielos te rodean. En una ciudad en la que, sea cual sea el rascacielos desde el que se mire, la ciudad nunca termina. En una ciudad en la que busques lo que busques, tiene que estar, merece la pena visitar el Yu Garden y el God’s Temple, para introducirse en una atmósfera de humo, máscaras, colores y frescos de pintura en los templos, que alejados de los modernos rascacielos, el vidrio y la luz, devuelven  las personas su condición espiritual.


Barrio tradicional cercano al God's Temple

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