Shanghai
No es una crítica aislada. Visitar Shanghai te aviva muchas
sensaciones que dejas atrás al entrar en China. Una extraña sensación que te
envuelve nada más llegar a la Estación Sur
de Shanghai; limpieza, orden e inglés. El sistema eficiente de metro te lleva
hasta la misma puerta del hotel y, una vez que dejas de depósito el mismo valor
que has pagado por la reserva, te diriges al corazón de la gran metrópolis
asiática. Son casi 20 millones de personas conviviendo, pero realmente la
amplitud queda patente. Lo que quizás no es tan fácil de encontrar es la Oficina de Turismo, y
mucho más difícil aún a alguien que te la localice. Pero aunque sea pagando, te
haces con un mapa.
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| Oficina de Turismo junto al río |
Primer lugar aparente, céntrico y señalizado que se puede
visitar es el Museo de Shanghai. Es gratuito, concurrido y en su interior se
encuentra muy buena parte de patrimonio en cerámica, joyas, muebles, pintura,
telas, numismática y algunas exposiciones temporales de excepción.
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| Relieve en el Museo de Shanghai |
Otro de los museos que merece la pena visitar con tiempo es
el Museo de Ciencia y Tecnología. Es fácil llegar en metro después de recorrer
un laberinto de tiendas. Cuando se llega a comprar el billete te dan opción a
la compra de entradas para cine en 4D, Teatro Espacial o IMAX. Varias salas
recrean el saber tecnológico y las Ciencias Naturales. Venden Coca Cola a muy
buen precio en el interior, pero agua no.
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| Museo de Ciencia y Tecnología |
Salir por Shanghai es fácil. Todo el mundo te indica la
misma direccion, “Xiantiandi”. Otra cosa es que al llegar, tu concepto de
ambiente sea el mismo o que sean fechas adecuadas para ver gente en las
terrazas. También se puede salir por “Hengshan Road”, calle de pubs y
discotecas repletas de extranjeros, ahora bien, mucho cuidado de las horas a
las que se va y del local al que te metes.
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Shanghai World Financial Center desde
la planta superior a 480m |
Sin embargo, una de las mayores atracciones que suelen
servir de referencia a los turistas que llegan a Shanghai es subir a alguno de
los rascacielos. Yo subí a dos de ellos. Uno con 487 m es el “Shanghai World
Financial Center”. Cuesta 150 Yuanes subir, pero su piso más alto tiene un
pavimento de cristal desde el que se pueden ver los áticos de los rascacielos
que hay alrededor… “Impresionante”. También subí al Hotel Radisson Blue New,
donde se encuentra el restaurante “The Dome” con 208 metros de altura y
uno de las vistas excepcionales de la ciudad según va girando el propio
restaurante mientras comes.
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| Panorámica del CBD en Shanghai desde la orilla de "El Bund" |
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| God's Temple |
No hace falta decir que en una ciudad en la que, se mire
donde se mire, los rascacielos te rodean. En una ciudad en la que, sea cual sea
el rascacielos desde el que se mire, la ciudad nunca termina. En una ciudad en
la que busques lo que busques, tiene que estar, merece la pena visitar el Yu
Garden y el God’s Temple, para introducirse en una atmósfera de humo, máscaras,
colores y frescos de pintura en los templos, que alejados de los modernos
rascacielos, el vidrio y la luz, devuelven
las personas su condición espiritual.
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| Barrio tradicional cercano al God's Temple |
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