jueves, 27 de diciembre de 2012


                      “Merry Christmas”      
            
         Los días festivos de Navidad en China son diferentes a los occidentales obviamente, pero las diferencias se ven en muchos más allá de aquellos detalles que inicialmente llegamos a imaginar. A simple vista el entorno no es muy distante porque el frío también está presente en la fiesta… y de hecho ha venido con muchos amigos. En el caso de los sonidos, como ya comenté es frecuente escuchar al camión que limpia las calles avisando de su paso con villancicos. Menos frecuente es escuchar el pasodoble “España cañí” en una moto de juguete cuando sales de tu casa. No lo tengo grabado porque me quedé mirando al niño que estaba sobre la moto, saqué la cámara y el niño se paró asustado, dejando de sonar aquella fabulosa canción, que bien podría haber hecho famosa en China el grupo “Parchis”. Quizás algo más navideño, fácil de encontrar en estas fechas en alguna de las cosmopolitas ciudades chinas son dulces e incluso “vino caliente”.


Centro comercial en Shanghai el día de Navidad

         Preguntar a un chino por la Navidad es como preguntar a un occidental por las galletas de arroz; Supone que puede haberlas pero no conoce el sabor ni sabe dónde encontrarlas. La Navidad que estoy viviendo en China es la del “Merry Chrismas”, la de las bolsas con regalos, la de los adornos en las tiendas y las fiestas con los amigos. Sería como vivir Halloween en España varios días seguidos. Sin embargo, dentro de este entorno sintético quedan rincones con espíritu Navideño propio de Europa.


Exterior de la Catedral de Shanghai

         Tú llegas a Shanghai y no conoces nada de Shanghai. Por casualidad llegas al Museo de Shanghai y preguntas por una oficina de Turismo en Shanghai a la responsable de información del museo. La chica quizás ha entendido que has preguntado si conoce algún lugar donde practicar “pino-puente” cerca, y te responde asombrada que eso no sabe donde puede haberlo y pone cara de que seguramente siquiera exista. Resumiré que en una recóndita oficina de información, encontré un mapa sobre el que había una tímida referencia a la Catedral Católica de Shanghai.


Interior de la Catedral de Shanghai
         Después de haber descubierto un pequeño barrio lleno de luces de Navidad con puestos y bares con bebidas calientes repletos de occidentales que aprovechan sus días festivos en Shanghai, aun quedaba tiempo para curiosear como sería aquella catedral católica señalada en el mapa. Al salir del metro en “Xujiahui” y habiendo tenido que preguntar varias veces, tras la esquina de un ajardinado edificio, se levantó frente a mi algo que me devolvió de golpe a mi casa. Una solitaria iglesia con dos altas torres, construida en piedra, con iluminación dorada y rodeada por una valla. En su interior bancos con gente en silencio a la espera, grandes pantallas de televisión en los pilares para seguir las ceremonias, al fondo, un gran pesebre representado. Eran las 17:55. Tras echar un vistazo al interior,  varios religiosos comienzan a cantar “Puer natus est nobis” en gregoriano. Ha llegado el sacerdote al altar mayor y por los altavoces suenan rotundas palabras en chino, la gente se santigua. Está dando comienzo la misa de Navidad en la colmada catedral de Shanghai.


Nacimiento en la Catedral de Shanghai

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