viernes, 14 de diciembre de 2012


               Beijing, Capital del Norte

Pekín, capital de la República Popular China, rondando los 20 millones de habitantes y con una de los conjuntos monumentales más visitados de Asia, es obligada meta del turismo en China. Yo fui, todo hay que decirlo, porque entre foros, chats y blogs a veces se encuentra buena gente que te facilita las cosas para no tener que perderte en esa urbe en solitario.

Aparecí una fría mañana de diciembre a -5º y con una hoja en la que aparecía el nombre de mi hotel y un mapa que lo situaba ni cercano ni lejano de alguna de las estaciones de la enorme red de metro. Nada más coger el autobús que me llevaría hasta la boca más próxima del metro, un simpático agente de seguridad de la estación de tren se interesó por mi lugar de procedencia, sin pedirme el pasaporte, sino intentando hacerse entender en inglés… y tenía una duda que le removía la conciencia. Él quería saber cómo se llamaba a la lengua inglesa que se habla en Australia… “English” le respondí yo… pero por su expresión, soy consciente de que no satisfice las expectativas al respecto. Una vez que llegué hasta la boca de metro más próxima al hotel debía coger aún un taxi. El taxista no sabía llegar al hotel pero insistiéndole para que no me dejase en mitad de la nada, consiguió dos minutos después llevarme hasta la puerta. Repito: Yo tenía un mapa en el que venía situado el hotel y el número de teléfono… así de pequeño es Pekín. Además de las peripecias para llegar al hotel es necesario indicar que no fue el único taxista que no me supo llevar. Por la noche otro taxista tuvo que llamar al hotel dos veces desde mi móvil para poderme llevar. Mi móvil espero que descanse en la gloria… no lo volví a ver a partir de aquella noche.

Para todo visitante a Pekín hay visitas obligadas. Yo conocí los siguientes lugares:
Templo del Cielo
Central Business District en Gomao (Pekin)
Torre de Pekin

Edificio de la CCTV (Televisión Pública de China)
Pantalla Gigante en Gomao (Pekin)
Interior del Palacio de Invierno
Estadio Olímpico de Pekín
Pabellón en la Ciudad Prohibida
       
         Otra de las interesantes formas de conocer la cultura del pueblo es la gastronomía. El pato Pekín lo pedía yo en los restaurantes chinos de España, pero pedirlo en Pekín con su sopita es algo especial. Si además sin saberlo de repente hay una actuación de música tradicional de la región y de sombras chinescas, el frío de la capital de China se hace más llevadero.

         Sin embargo, lo que todo turista tiene en mente cuando piensa en China es en su gran muralla. Dista a una hora de la estación del Norte de Pekín (Beijing Bei Zhan). Recorrerla se hace difícil por el desnivel de sus muros, pero con viento, -13 grados de temperatura y rodeado de un paisaje de montes nevados es algo más complicado. Al menos el sol estaba presente y había buena compañía. Si vas en estas circunstancias, no lleves agua en la mochila, te llevarás la triste sorpresa de haberte molestado en llevar la botella a cuestas para encontrártela congelada cuando más cansado te encuentres.


Gran Muralla en Badalin a -13º de temperatura
         Lo mejor de Pekin es la oportunidad de hablar con otros europeos, sobre todo con españoles con quien intercambiar impresiones sobre la vida en China.

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